El presente Blog es creado para facilitar contenido digital interactivo y amigable en el marco del Seminario de la Licenciatura en Pedagogía y Derechos Humanos de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala, tomando como base el PROTOCOLO DE IDENTIFICACIÓN, ATENCIÓN Y REFERENCIA DE CASOS DE VIOLENCIA DENTRO DEL SISTEMA EDUCATIVO NACIONAL, diseñado por el Ministerio de Educación de Guatemala para dar una respuesta sistemática y de largo plazo a los graves indicadores de diversas manifestaciones de violencia en los centros educativos, las familias y las comunidades.

VIOLENCIA SEXUAL

La violencia sexual hacia niñas, niños y adolescentes es un abuso de poder que abarca muchas formas de actividad sexual entre una niña, niño o adolescente (con mayor frecuencia una niña o una adolescente) y una persona mayor, (con mayor frecuencia un hombre o un niño mayor) a quien la víctima conoce. 

La actividad puede ser forzada físicamente o lograda mediante tácticas coercitivas como ofertas de dinero para la escuela o amenazas de revelar la situación. A veces puede adoptar la forma de abuso de confianza cuando el agresor ha actuado como líder religioso, profesor o médico en quien la niña, el niño o adolescente ha depositado su confianza, usa esa confianza para asegurar favores sexuales. 

O sea que la violencia sexual hacia niñas, niños y adolescentes se produce cuando, a una persona menor de edad, otra persona le fuerza a mantener un contacto sexual. Para ello se puede valer de la fuerza física, de engaños, de amenazas o de sobornos. Generalmente, se produce por adultos o jóvenes mayores que sus víctimas.

Las visiones culturales del poco reconocimiento a este tipo de violencia, así como el aducir que la víctima estaba de acuerdo, siendo una niña, niño o adolescente; así como buscar la culpabilidad de la madre, por parte de los hombres que son en general los perpetradores o victimarios, es parte del aparato justificativo construido desde el sistema patriarcal, con una visión totalmente androcéntrica que ha sido develada por los estudios de género relacionados con la violencia contra las mujeres.

Los imaginarios sociales construidos contra las mismas mujeres desde que son niñas cuando sufren este tipo de violencia, es lo que permite que las mujeres sean sometidas a no verbalizar y hacer evidente el problema que están sufriendo, y que en un momento dado, no tengan el valor incluso de denunciar a pesar de contarse con las leyes pertinentes. 

Comprende las acciones recíprocas entre una niña, niño, adolescente o joven y una persona adulta, en las que la niña, niño, adolescente o joven está siendo usado para gratificación sexual de la persona adulta y frente a las cuales no puede dar un consentimiento informado. Puede incluir desde la exposición de los genitales por parte de la persona adulta hasta la violación de una niña, niño, adolescente o joven, obligándole a realizar actos sexuales contra su voluntad como quitarse la ropa, tocamientos etc.

La violencia sexual hacia las niñas y los niños, es todo comportamiento originado en una relación de poder que lesiona los derechos del niño o niña, mediante el uso de la diferencia de edad, fuerza, el conocimiento o la autoridad. Asume diferentes manifestaciones, algunas más evidentes que otras, pero cada una de ellas es grave en sus consecuencias.

Cuando una persona mediante violencia física o emocional ha penetrado a una mujer en su vagina, ano o boca o a un hombre por su ano o boca, utilizando su pene, dedos, otra parte de su cuerpo, otros objetos o las/os obligue a que se introduzcan objetos.

Cuando una persona utilizando violencia física o psicológica, cometa actos en contra de otra persona que tenga como fin lo sexual o erótico y que no haya penetración vía vaginal, anal u oral.

Los piropos también pueden ser una forma de este tipo de violencia, proposiciones sexuales, tales como sugerir encuentros sexuales o pedir citas amorosas repetidamente, aunque ya se le haya dicho que no.

La comunicación indeseada, tales como llamadas telefónicas, cartas o correos electrónicos. Estos podrían ser de contenido grosero, amenazante, elogioso o acogedor pero que aún continúan siendo incómodos o no deseados.

Es necesario remarcar que el grado de afectación o impacto sobre la niña, niño, adolescente o joven depende de varios factores como quien perpetró el abuso o violencia sexual, la cronicidad del hecho, la utilización de fuerza, la personalidad particular, su edad o sexo, etc. Por lo que puede responder de variadas formas









Acá puedes descargar las imágenes sobre los indicadores para identificar casos de violencia sexual y las rutas de referencia interna por casos de violencia sexual en el centro educativo.


IMPORTANTE - Comparte tus comentarios sobre este blog.

Comentarios

CONTENIDO DE INTERÈS