ACOSO SEXUAL
El acoso y hostigamiento sexual no se encuentra regulado como un delito en la legislación penal, ni con una sanción administrativa en la legislación laboral. Sin embargo, el acoso y hostigamiento sexual es una grave violación a los derechos humanos y a la luz de la Convención Interamericana Para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer el acoso y hostigamiento sexual es una forma de violencia.
Siendo que el acoso y hostigamiento sexual es una forma de violencia, se comete el delito de violencia contra la mujer de conformidad al artículo 7 de la ley Contra el Femicidio y Otras Formas de Violencia Contra la Mujer.
En este sentido cuando una niña, adolescente o joven es acosada por un docente puede denunciarse como delito de violencia contra la mujer.
Algunas veces nos encontramos con situaciones
que nos infunden incomodidad, molestia, tristeza y desagrado. Situaciones que
algunas personas ven como “normales” pero que sabemos que no deben ocurrir; una
de ellas es el acoso y hostigamiento sexual.
El acoso y hostigamiento sexual es un problema
muy extendido en todas las sociedades y en el caso de Guatemala no es
excepción. Hemos aprendido a ver y aceptar estas conductas como “normales”,
aunque molesten a las personas que las reciben y sean una violación a sus
derechos humanos.
Ello explica por qué es tan difícil reconocerlo
y por qué es tan importante que todas las personas conozcamos claramente qué es
el acoso u hostigamiento sexual, cómo podemos distinguirlo en la vida
cotidiana, y más aún, qué podemos hacer al respecto.
Si una adolescente o joven recibe llamadas
telefónicas y escucha esas mismas frases de algún docente o compañero de
estudio de quien no desea recibirlas y que le causa incomodidad, eso es el
acoso y hostigamiento sexual.
Aun cuando las frases que se dicen sean
exactamente iguales, si a una adolescente o joven mujer se las dice una persona
de quien no desea recibirlas y si al hacerlo siente incomodidad o algún
sentimiento de desagrado, esta adolescente o joven está enfrentando una
situación de acoso y hostigamiento sexual.
Existen entonces manifestaciones físicas, verbales y no verbales por medio de las cuales se puede reconocer el acoso y hostigamiento sexual. Veamos algunos ejemplos:














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